«El tesoro de la abuela Tao » primer anticuario que tendría Palenque

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El primer anticuario que tendría Palenque está en manos de una jovencita estudiante de educación física.

Por: Bertha Teresa Bolaños

Foto: Antonio Alcalá

Cindy Herazo apenas cumplió más de veinte, es palenquera, y está orgullosa de serlo, tiene tres hermanas hembras. Cursa noveno semestre de Licenciatura en Educación Física y Deportes, quiere ser ya una profesional para alcanzar realizar su sueño, tener trabajo para continuar ayudando a su familia. Llegué a su casa con el sol de punta y ella andaba por la calle pero apenas la llamé a su celular regresó para sentarse a contar con mucho ánimo lo que está organizando en un cuartico pequeño que hace muchos años fuera la casita de sus ancestros. Mientras conversábamos, su papá y una vecina anciana corregían cuando Cindy no tenía precisiones sobre todos esos objetos mágicos y ancestrales que dejó su abuela Tao al morir. Cualquier proyecto de emprendimiento se queda corto ante la iniciativa de Cindy, ella espera tener bien organizado todo, el balai, la estera, la hornilla, el pilón, los mechones, los abanicos de mano, las camas de viento y tantas otras cosas de sus raíces para presentarlo como el único anticuario palenquero al que con orgullo ha llamado » El Tesoro de la Abuela Tao». El tesoro está ahora regado en el cuartico pero la idea de Cindy es armar una casita palenquera de barro para colocar cada cosa en el lugar donde la abuela Tao lo tenía y así darle paso a los turistas que desde ya entran a conocer esos mágicos objetos, ella se gana unos pesos mostrando cómo se utilizaban y para qué servían, esa actividad le genera para su transporte, debe asistir a la universidad cada sábado acá en Cartagena. Cindy me cuenta que los turistas llegan y preguntan con asombro por todo lo que ven en la casita casi destruida y es entonces cuando ella con mucha habilidad y una sonrisa tímida y bella les comienza a hacer el recorrido por su palenque del alma. Para sostenerse en sus labores teje manillas de colores con palabras en su lengua palenquera, la misma con la que aprendió a llamar las cosas por su nombre desde el principio, se las vende a los turistas y a sus amigos cuando se antojan y guarda con celo los dos tubos donde las organiza. Artesanía y antigüedades es el negocio que ha empezado a armar esta joven e inteligente muchacha que ya casi es profesional y que me encontré en una calle de palenque mientras vendía también vasitos del más rico dulce de corozo a 500 que me he comido en los últimos años.

 

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