NADIE NOS MIRA ( PELÍCULA )

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Luego de cierto éxito en la televisión argentina, Nico de treinta años emigra a New York a protagonizar la película de un director mexicano. Pero la película se cae y Nico decide quedarse. Demasiado rubio para hacer de latino, su acento demasiado fuerte para ser americano, Nico no consigue trabajar como actor y debe hacer malabares para sobrevivir, alquila departamentos para turistas, trabaja de mesero y de niñero. Temeroso de regresar como fracasado, hábil para aparentar lo que no tiene, Nico, queda flotando en la ciudad en la que su vínculo emocional más auténtico es con el bebé que cuida y con las niñeras latinas del parque. Cuando recibe la visita inesperada de Martín, quien fuera su productor y amante, Nico debe confrontar las verdaderas razones de su huída.

Nadie nos mira se propone hablar desde un lugar más esencial, menos urgente pero no por eso menos importante. Como en El pasajero (1975) de Antonioni, el viaje es la fantasía de una nueva identidad y la libertad que conjuga esa posibilidad. Solomonoff se basó en su experiencia y la de gente cercana para hacer una “película que habla un poco de mi primera etapa en Nueva York, donde experimenté el malestar por no encontrar mi lugar en la ciudad“.

Hay mucho de Julia en el personaje principal. “Hace veinte años me fui de Argentina a Nueva York para estudiar. Viví una vida parecida a la del personaje, quizás menos precaria. Como Nico, fui niñera, fui camarera… Fui un montón de cosas. Y tuve esa misma sensación de tensión con la cultura americana; con la idea de qué es latino y qué no; con la idea del inmigrante. Fui a buscar una cierta libertad, una cierta soledad y me encontré con bastante libertad y soledad“.

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